Lo más pesado que puedo cargar, es el rencor.

Hoy los quiero invitar a que organicemos nuestra mente como un álbum de fotos.  Vamos a buscar los recuerdos  de los momentos gratos que hemos compartido con nuestra  familia y amigos, las ceremonias especiales, las vacaciones y los lugares bonitos que hemos visitado.  ¿Cuándo se ha visto un álbum con fotos de gente enferma en un hospital, de personas peleando o de niños llorando? A nadie se le ocurre coleccionar momentos desagradables en la vida y guardarlos en un lugar especial.  Es más, ni siquiera le gusta recordarlos.

El rencor es producto de momentos desagradables y experiencias dolorosas.  ¿Qué sentido tiene cargarlo y darle un lugar en nuestra vida? Te apuesto a que si mañana te fueras a vivir a otro país y tuvieras que escoger lo que cargarías contigo, no se te ocurriría echar las cosas feas.  Cogerías lo que te trajera buenos recuerdos, lo que consideraras bonito o lo que te fuera útil. ¿Cumple el rencor con alguna de estas características?

Esta semana te invito a que lo tratemos como si fuera una foto o una artículo de mudanza.  Hagamos un análisis de las cosas buenas que ha traído y si nos aporta nada, elijamos liberarnos de esa carga.

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1 comentario

  1. Es verdad, nunca elegimos cargar las cosas que ya no nos sirven o que son feas, y sin embargo siempre andamos cargando viejos rencores que nos ocupan espacio en el alma y n o dejan llegar lorealmente bueno.

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