Se predica contra muchos vicios, pero no sé de alguien que haya predicado contra el mal humor. – Goethe –

Esta es la segunda frase de nuestro ciclo de Goethe y me pareció genial. ¿No les parece que a la entrada de los lugares de trabajo y de los sitios públicos debería haber una señal de prohibido hacer mala cara, igual que hay un letrero prohibiendo el cigarrillo?

Así evitaríamos que los amargados nos contagiaran con sus “malas pulgas”, nos descargaran y acabaran dañándonos el día a quienes los rodeamos.

Si eres una de las personas que sufre de mal humor, esta semana te invito a que te lo guardes para los momentos en que estés solo. Cuando estés en contacto con la civilización, miéntele y despliégale tu mejor sonrisa. Le harás una gran contribución a la sociedad.

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2 comentarios

  1. Ana

     /  junio 4, 2008

    Hola Vane:
    Definitivamente tienes razón. Una de las formas de demostrarnos el amor por nosotros mismos es teniéndonos confianza. A veces creemos que los demás son mucho más capaces que nosotros y así nos mandamos mensajes negativos que merman nuestro desempeño y nos hacen temerosos. En cambio, quienes se aman a sí mismos, van con una sonrisa enfrentándolo todo, porque saben que pueden o porque confían en que las cosas saldrán bien. Confiar es dejar de resistirse y dejar que las cosas fluyan. Confiar nos hace felices!

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  2. Entiendo q el mundo necesita mas amor y confianza en si mismos

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