Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera
Esta semana sigo con Albert Einstein, porque es un personaje que definitivamente tiene mucho para aportarnos y sus frases me vienen sensacional.
Los seres humanos nos alimentamos de muchas cosas. No solamente de comida, sino también de imágenes, sonidos, olores y sensaciones. Todo lo que absorbemos diariamente entra a nuestra conciencia y se queda ahí en forma de semillas que algún día darán fruto.
Al portarnos bien estamos sembrando semillas en otros y si continuamos haciéndolo, estamos regándolas. Con el paso del tiempo estas florecen espontáneamente y logramos influir en otros positivamente.
Pero cuidado, el mal comportamiento florece igual. Por eso no es de extrañarse que un niño que oye groserías sea grosero, o le conteste a su mamá que por qué ella sí puede decirlas y él no. Olvídate de que “eso es cosa de grandes”, porque con seguridad cuando sea grande va a ser grosero. Total, tú se lo dijiste desde pequeño, que los grandes sí podían.
Igual sucede con el cigarrillo, el alcohol, la puntualidad, la responsabilidad, el respeto y todo lo demás. Si quieres cambiar el comportamiento de tus hijos, tu pareja, tus amigos o colegas, esta semana te invitamos a dar ejemplo, que no es la principal manera de influir sobre los demás; sino la única manera
